-Yo en Buenos Aires estaba preocupado por el cero kilómetro y tenía la presión alta, una úlcera. Y mirá ahora, cómo ando.
Me dice un porteño reconvertido, y me muestra su bicicleta entre las piernas.
-Esto es pura tranquilidad, un paraíso.
Después a lo largo de siete u ocho cuadras, seis personas me dijeron lo mismo. Lo bueno del paraíso es que puede tener formas tan variadas.
***
El cuidado del cuerpo está hecho de simular desplazamientos que no te llevan a ninguna parte - cinta, remos, bicicletas de gimnasio. Y los desplazamientos verdaderos simulan no implicar al cuerpo. Horas y horas sentado, el asiento del Erre.
Y de pronto estoy alto, sierra subtropical recorrida por nubes. De pronto todo es nube: Cuesta del Portezuelo, no se ve a cinco metros. Tanta majestad - y no se ve.
A veces la belleza es suponerla. "
El interior (2006)

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